Mi amiga Rosita
Ha pasado una semana con dos días desde aquel día frío en que acompañé a mi gran amiga al aeropuerto para embarcarla a un largo viaje sin fecha de retorno.
Yo estaba tranquila, ella Feliz. Y aunque trataba de esconderlo, era inevitable la mirada triste y perdida de su enamorado quien estaba con nosotras.
Mientras ella alistaba sus cosas e iba de un lado a otro buscando que sacar y que meter a sus maletas, Yoel y yo estábamos en la sala y él me dijo: Claudia, esto no se lo deseo a nadie, sí estoy feliz por ella, pero empiezo a sentir un gran vacío dentro de mí.
Pude ver sus ojitos brillosos y no supe que decirle. Sentía que yo también me derrotaba, y así no podía ser. Yo era la de las fuerzas.
Pasamos un montón de momentos gratos. Ella es una chica única y muy especial para mí, y creo que también para todos los que la conocen.
No lloré cuando se despidió, pero me sentía rara y no quería ni imaginar cómo estaría Yoel.
Yoel discúlpame por mencionarte, pero la tristeza también me abruma.
Rosa la maravillosa, Sé que estarás bien y estarás disfrutando de muchas cosas nuevas.
Aquí, nosotros te estaremos esperando con los brazos abiertos. Vuelve pronto Rosita!

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