La eutanasia: No prolonguemos la agonía
Encontrarse al borde de la muerte, con varios aparatos artificiales que ayuden a continuar viviendo a una persona en un estado deplorable, es completamente vivir sin sentido.
Eutanasia en términos simples es muerte sin dolor provocada voluntariamente, la cual, se practica a personas en estado de coma, en cuidados intensivos, de la cual nunca se sabrá si volverán a despertar y en qué estado quedarán, o también muchas veces se practicar para no alargar la agonía.
Ver que una persona está padeciendo en una cama de hospital conectado a un montón de aparatos, esperando un milagro, debe ser realmente penoso.
También resulta difícil tomar la decisión de aplicar la eutanasia a un familiar, especialmente cuando se trata de un pariente muy cercano o con un alto grado de afecto, pero hay que tener en cuenta la decisión que esa persona hubiera querido tomar.
Y no se trata de que Dios es el único que da y quita la vida, sino que desde el momento que una persona empieza a vivir con ayuda de respiradores y otros aparatos artificiales, ya no es vivir naturalmente por gracia de Dios, sino por gracias de los inventos del hombre.
En el Perú, la eutanasia es ilegal y en el código penal figura que el que por piedad, mata a un enfermo incurable que le solicita de manera expresa y consciente para poner fin a sus intolerables dolores, será reprimido con pena privativa de libertad no mayor de tres años.
Esta ley existe por cuestiones de que el Perú es un país con la mayoría de ciudadanos católicos y las doctrinas religiosas influyen mucho en sus leyes. Sin embargo, en otros países como en Inglaterra, Alemania y la gran mayoría de países del primer mundo, la eutanasia es algo completamente normal y aplicada de manera legal.
Es por eso, por problemas minúsculos que aun nuestras mentes no se desarrollan.

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