No todo lo que digo es lo que pienso

Estaba sentada en una banca de la universidad, había llegado tarde a una clase y entonces decidí esperar la segunda hora afuera, sola, pensando y pensando, mirando a la gente pasando.
De vez en cuando pasaban amigos, los cuales se me acercaban un rato y después se iban, y ahí seguía yo, sola, pensando y pensando.
Me di cuenta de que muchas personas habían cambiado, no me refiero físicamente, sino en l amanera de pensar.
Amigos que ya no eran amigos, enamorados que ya no lo eran, conocidos que ya ni se saludaban. Y ahí seguía yo, hablando con cada uno de ellos, con algunos como siempre, y a otros siguiéndoles la cuerda, sin darme cuenta que les decía cosas que no quería, o que tal vez sabía que querían escuchar.
Muchas veces no es bueno saberlo todo. Y tampoco decirlo todo.
Si yo dijera todo lo que pienso, tal vez me mirarían negativamente, claro, sólo a quienes les dolieran mis palabras.
Y si yo supiera todo, fácil sentiría cierta incomodidad.
No creo que se llame hipocresía. Simplemente es un poco de diplomacia, el de pensar antes de hablar sin herir susceptibilidades.

posted under |

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Entrada más reciente Entrada antigua Inicio

Followers


Recent Comments