¿Me parezco a mi mamá?, que miedo


Sólo es cuestión de que pases plenamente un día con ella, ayudándola, conversando y riéndose juntas, para darse cuenta de lo mucho que te le pareces. Los gestos, la manera de hablar, la manera de PENSAR, en verdad es demasiado.
A veces uno está conversando con los amigos y de pronto se te escapó una típica frase de tu mamá, entonces voltean y te dicen: oye, eso dice mi mamá. Sí, la mía también. Entonces uno se pregunta: ¿Es bueno? ¿Es gracioso? ¿Es peligroso?
Cuando una es pequeña siempre quiere ser como ella, pero a la medida que vas creciendo, quieres parecértele menos. Al fin y al cabo terminas aprendiendo que sólo debes imitar lo bueno de cada persona, y a mi parecer y buen juicio, ella siempre me enseñó lo correcto.
Claro, uno también aprende en otros lados como en el colegio, la universidad y hasta la misma calle, lugares donde ella no siempre estará con nosotros.
Pero sus recomendaciones al caso nunca faltarán, aunque uno diga: ¡Que exagerada eres! o ¿Mamá, ya empiezas?
Sé que no soy la única que dice esas cosas, al parecer todas ellas son iguales, Madres.
Y un día (ojalá lejano) me tocará vivir todo aquello que no logro comprender de ella.
Sólo espero que la mía no me falte nunca.

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