Carta al cobrador
Hace unos días subí como siempre, en el lugar de siempre y a la hora de siempre a un bus con destino a la universidad, pero esta vez fue distinto, puesto que yo estaba sin ánimos de pelear con el cobrador. Él no quería cobrarme pasaje medio y por último lo resolvió como si me estuviera haciendo un favor.
La verdad, nunca imaginé que tanta indignación me iba a llevar a tal punto de atreverme a escribirle una carta al cobrador. Claro, se la dí al bajar del micro, le agradecí y me despedí muy cordialmente así como lo hice al subirme. Tampoco pensaba publicarla pero después de tanta insistencia de mis amigos, en verdad espero que la disfruten.
Buenos días señor cobrador:
La verdad yo entiendo que la labor que usted realiza es un tanto pesada, tediosa y sacrificada como tantos trabajos, pero no por ello usted se verá obligado a delinquir a su público usuario.
Cuando yo empecé a estudiar, me di cuenta de lo matado que es levantarse tempranísimo, cinco de la mañana, e ir a estudiar, estudiar para el beneficio del país y nuestro futuro. Tal vez usted no lo sienta, pero sus hijos (si es que los tiene) lo sentirán.
Usted sabe que la razón siempre es la del justo, y ahora que lee esto, no deseo que muestre una cara inexpresiva, al contrario, desearía que esboze una gran sonrisa y me recuerde para siempre.
Según la ley 26271. artículo 4 dice lo siguiente: el pasaje universitario procederá desde las cinco de la mañana hasta las doce (media noche) durante los días laborales (osea de lunes a sábado).
Mi educación perdona a su ignorancia por esta vez. Yo sólo deseo que usted prospere y espero que hoy haya aprendido.
Tal vez yo tenga más dicha que usted ya que yo salgo temprano a estudiar y usted a trabajar, pero eso no quita el acto honesto.
Después de que baje de este carro, me esperan dos viajes más y luego de estudiar, regresar a mi casa a descansar para al día siguiente continuar con la rutina.
He dejado de leer "La revolución capitalista" para dedicarle mi tiempo a usted, para hacerle entender que cada uno es protagonista de su propia historia y que tanto usted como el resto de simples mortales tenemos una variedad de problemas que muchas veces es mejor dejarlos en casa y no mezclarlos con lo laboral.
cuando alguien suba a su bus, salude (así como lo hice yo cuando subi a su medio de transporte), agradezca y de lo mejor de sí. Ya verá que al terminar el día, se sentirá muy bien por haber irradiado el alma de tantas personas que se subieron a su bus.
Se despide una mortal como usted, su público usuario.

1 comentario:
Claudia, You're my hero!
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